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Sopita de fideo con pollo casera

Mujer sonriente en una cocina iluminada por luz natural, inclinada sobre una olla humeante en un ambiente cálido y hogareño.

RECETAS QUE ABRAZAN

Hace poco escuché a una mamá decir algo que me hizo sonreír. Decía que es muy importante dejarles recetitas a los hijos, porque ese puede ser uno de los legados más valiosos que alguien puede dejar.

No hablaba de platos complicados ni de cocina de restaurante, sino de esas comidas sencillas que aparecen una y otra vez en la mesa. Una sopa caliente, una pasta rápida, algo hecho en casa que reconforta sin hacer demasiado ruido.

En mi caso, muchas de esas memorias vienen de mi Mamá Grande, que siempre tenía algo sencillo y delicioso en la cocina. Eran aromas que te hacían entrar con prisa, anunciando nuestra presencia con esa frase tan socorrida: “¡Qué rico huele!”.

Una de esas recetas que nunca faltaban era una sopita de fideo con pollito, con un caldito de tomate suave que apapacha desde la primera cucharada.

Ingredientes

Para 4 porciones

  • 1 taza de fideo seco (delgado o mediano)
  • 1 pechuga de pollo cocida y desmenuzada
  • 2 tomates medianos
  • 1/4 de cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 4 tazas de caldo de pollo
  • 1 cucharada de aceite
  • sal al gusto

Opcional, para servir

  • crema
  • queso rallado suave
  • cilantro o perejil picado

Preparación

  1. Licúa los tomates con la cebolla, el ajo y un chorrito del caldo o agua. Reserva.
  2. En una olla mediana, calienta el aceite y agrega el fideo. Muévelo constantemente hasta que tome un color dorado claro, cuidando que no se queme.
  3. Añade la mezcla de tomate colada y cocina durante unos 2 minutos, para que los sabores se integren.
  4. Incorpora el resto del caldo de pollo y mezcla bien.
  5. Agrega el pollo desmenuzado y deja hervir a fuego medio durante 10 a 12 minutos, o hasta que el fideo esté suave.
  6. Prueba y ajusta de sal si es necesario.

Nota de cocina

Mi Mamá Grande siempre decía que esta sopa no debe quedar demasiado roja. El caldito debe verse suave, apenas teñido de tomate, para que el sabor quede equilibrado y ligero.

Para servir

Sirve la sopa bien caliente. Si te gusta, puedes añadir una cucharadita de crema, espolvorea un poco de queso rallado y terminar con hierbas frescas.

Son pequeños detalles que hacen que la sopa se sienta aún más reconfortante.

Las recetas sencillas muchas veces son las que más se quedan con nosotros. Tal vez porque aparecen en los días normales, en la mesa de siempre, con la gente de siempre.

Y esas son, justamente, las recetas que abrazan.

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