Qué impacto tiene un abrazo sincero. A veces el ritmo diario nos hace restar importancia a ese gesto lleno de afecto, pero cuando se trata de amigos que se convierten en la familia que uno elige a lo largo de la vida, un abrazo lo significa todo.
Esta receta nace precisamente de eso, un reencuentro. Imagina pasar diez años sin ver a tus amigos y al fin lograr reunirse. Es de esas conexiones donde el tiempo parece no haber pasado y la sensación es de haberse visto apenas el día anterior. Sin embargo, los abrazos se extrañaron durante una década. Me refiero a esa cercanía física indispensable que nuestra era moderna, a través de las pantallas, todavía no puede replicar.
El segundo día de este reencuentro salimos a hacer las compras con una misión clara, que era preparar algo con sabor caribeño para acompañar la velada. Queríamos hacer tostones rellenos de camarones, pero no fue tarea fácil porque en la zona solo abundaban los plátanos maduros. Tras buscar en supermercados y tienditas locales, encontramos unos plátanos en término medio, ni muy verdes ni muy maduros. En ese momento recordé que necesitábamos pimiento para cocinar y conseguimos unos pimientos italianos para resolver un sofrito sencillo pero lleno de identidad.
Así nacieron los Guacatostones, un nombre que surgió de la fusión entre el Caribe y México al unir el plátano y el aguacate en una combinación tan simple como rotunda. Tradicionalmente los tostones se hacen con plátano verde, pero al adecuarnos a lo que encontramos en ese momento, descubrimos que este punto medio de madurez aporta un ligero sabor dulzón que combina espectacularmente con el guacamole y el guisado de camarones.
Las canastas de tostón
Ingredientes
- Plátano macho: Lo ideal es usar un término medio de madurez para lograr ese contraste dulzón del que te hablé, pero también puedes usar plátano verde tradicional. Evita que esté completamente maduro porque se desbaratará al aplastarlo. (Calcula unas 6 canastas por unidad).
- Un recipiente con agua
- Sal de mar al gusto
- Ajos machacados al gusto
Preparación
Para pelar el plátano de forma sencilla, haz un corte longitudinal solo en la cáscara sin llegar a la pulpa y ayúdate con una cuchara para levantarla. Te recomiendo usar guantes porque el plátano suele manchar las manos, aunque si te pasa, la mancha sale fácil con un poco de vinagre. También puedes remojar el plátano un par de minutos en agua caliente para ablandar la cáscara. Una vez que los tengas pelados, corta rebanadas gruesas de al menos una pulgada o dos centímetros y medio. Colócalas en el recipiente con el agua, la sal y el ajo machacado, y déjalas reposar tranquilas mientras avanzamos con el siguiente paso. Al usar plátanos que no están completamente verdes, notarás que al freírse aportan un contraste dulce delicioso que no tiene el tostón tradicional.

El sofrito y el guisado de camarones
Ingredientes
- Ajo picado muy fino o hecho pasta (la cantidad que dicte tu corazón)
- Media cebolla picada finamente
- Un pimiento de cocinar o como sustitución pimento italiano picado fino
- Un manojo pequeño de cilantro picado (unos 4 o 5 tallos)
- Una o dos cucharadas de aceite de oliva extra virgen
- Camarones crudos, limpios y pelados (calcula de 1 a 2 camarones medianos por tostón)
- Salsa de soya al gusto
- Sal al gusto

Preparación
Calienta el aceite de oliva en un sartén a temperatura media y agrega el ajo para que perfume la base, cuidando que no se queme para evitar sabores amargos. Incorpora inmediatamente la cebolla y el pimiento, cocinando con calma hasta que su textura se ablande y veas que los ingredientes se integran por completo. En ese punto añade los camarones ya sea enteros, cortados en mariposa o en dos partes; tú eliges, eso sí, evitando picarlos demasiado pequeños para que no pierdan presencia. Suma un toque de salsa de soya y deja cocinar hasta que cambien a un hermoso tono rosado. Prueba y rectifica la sal si es necesario, considerando que los tostones y el guacamole también aportan lo suyo. Para terminar, apaga el fuego, añade el cilantro picado y revuelve para que el calor residual libere todo su aroma.

El guacamole al estilo Ajijic
Ingredientes
- 1 o 2 aguacates Hass (el guacamole nunca sobra)
- Entre un cuarto y media pieza de cebolla blanca mediana picada muy fina
- Chile serrano picado al gusto
- Unos cinco tallos de cilantro bien picaditos
- Sal al gusto
Preparación
Coloca la pulpa de los aguacates en un recipiente hondo y hazla puré utilizando un tenedor o un machacador de cocina. Agrega la cebolla, el chile serrano, el cilantro y la sal, y mezcla todo muy bien hasta lograr una textura uniforme. Este guacamole no lleva limón y créeme que no le hace falta, pues es la receta tradicional de nuestros queridos amigos que pasan temporadas en Ajijic, un rincón mágico donde el tiempo transcurre a otro ritmo.
Como tip de conservación, no tires los huesos del aguacate y colócalos dentro del puré para retrasar la oxidación mientras terminas el plato.

Fritura profunda y montaje final
Preparación
Para la primera fritura, calienta abundante aceite en una olla honda o freidora. Seca muy bien las rebanadas de plátano que tenías en remojo antes de introducirlas y retíralas del fuego cuando tomen un color amarillo dorado. Con mucho cuidado y mientras sigan calientes, utiliza una tostonera o un exprimidor de limones manual para darles esa forma arqueada de canasta. Regresa las canastas al aceite caliente hasta que queden bien crujientes y doradas, luego sácalas y escúrrelas en un colador o sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.

Para servir
Coloca una base generosa de guacamole en cada canasta de tostón y encima corona con el guisado de camarones calientito. Puedes decorar cada canasta con un poco más de cilantro fresco o con un toque de hierbabuena, que es un bonito homenaje a la tía de nuestro amigo que preparaba unos camarones similares. Si te gusta el queso fresco, un poco de queso rallado encima aportará un excelente acento de sabor.

Dicen que el tiempo separa a las personas, pero la verdad es que diez años se desvanecen en un segundo cuando te sientas a la mesa con la gente correcta. Al final, no importó que no encontráramos los plátanos perfectos en Ajijic, porque la cocina real no va de seguir reglas estrictas, sino de improvisar con lo que hay y cocinar con el corazón.
Espero que estos Guacatostones sirvan de pretexto para que tú también reúnas a los tuyos. Que organicen esa cena pendiente, que se olviden de las pantallas por unas horas y que se regalen ese abrazo sincero que tanto hace falta. Porque las recetas más memorables no son las más complejas, sino aquellas que aparecen en los días normales, en la mesa de siempre, rodeados de la familia que elegimos en el camino.
Y esas son, justamente, las recetas que abrazan.
